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Mi primera plantilla: la práctica al muro, una nueva generación de cortadores.

Como en todo proceso de aprendizaje completo, la teoría encuentra su verdadero sentido cuando llega su momento en el muro. Mi Primera Plantilla no podía ser la excepción. Por eso, la fase final del programa se llevó a cabo —como dicta la tradición— en el corazón del barrio La Estancia, la ya reconocida capital mundial del corte.



Tal como mencionamos en la primera entrega del proceso (“Mi primera plantilla, a la búsqueda de los nuevos cortadores”), de los 10 aspirantes iniciales fueron 7 quienes avanzaron hasta el final, consolidando su formación en una jornada de creación colaborativa acompañada por el equipo profesional del Coloquio.


Una superficie emblemática para su primera vez



La dirección del Coloquio seleccionó una pared central dentro del circuito de murales de La Estancia, un punto simbólico para que esta primera generación dejara allí su huella. Desde la planeación se trabajó bajo una línea estética común, fruto de lo aprendido en las sesiones formativas, y con un enfoque técnico y logístico que permitiera integrar las ideas de todo el grupo.


Los participantes definieron sus plantillas de manera autónoma y, apoyados en una división geométrica de la superficie, construyeron una composición equilibrada y proporcional. También se cuidó la comodidad y seguridad de cada uno, ya que el muro presentaba zonas altas que requerían trabajo en altura. La camaradería y el respeto entre colegas —marca registrada del mundo de la cuchilla— permitieron una distribución justa de los espacios según la capacidad de cada aspirante.


Siete cortes, siete formas de entender el stencil

    


Ver el resultado final es recorrer distintas sensibilidades dentro de una misma técnica. Aunque todos recibieron la misma formación, cada cortador abordó su proceso desde perspectivas particulares: algunos imprimieron y cortaron su plantilla desde casa, otros optaron por enrollarla para transportarla; hubo quienes eligieron papel y otros cartulina. Diferentes rutas que, juntas, dieron vida a un mural compartido que refleja la riqueza del stencil como lenguaje.



Profundicemos ahora en la particularidad que encierra el estilo naciente de cada uno de los artistas que integraron este proceso, pues no puede pasarse por alto la manera en que cada cortador decidió llevar su imagen al muro y cómo el programa de Mi Primera Plantilla resultó fundamental al momento de materializar su teoría en el espacio público.


Comencemos por una de las múltiples formas de abordar el stencil: la ilustración concebida desde su origen para transformarse en plantilla. Esta línea de trabajo parte de la premisa de que el stencil no debe depender exclusivamente de la fotografía como punto de partida, idea que fue asimilada con claridad por varios de los participantes. Artistas como Deriva, con su estilo de ilustración cómic y mutante; La Pecosa, desde una narrativa animalista cargada de simbolismo; y Esc1:20, con su imaginario surrealista, representaron esta postura de manera contundente. A través de sus plantillas retrataron distintas formas de habitar y comprender el barrio: desde los habitantes caninos como extensión básica del territorio, hasta figuras mutantes que escapan a nuestra comprensión y que, organizadas en comunidad, claman por la unión de los sectores populares.


        


Los retratos de los personajes habituales del barrio también encontraron un lugar dentro del muro mediante la interpretación de la figura humana desde el stencil. Es en este ejercicio donde se hace evidente la diversidad de miradas, lenguajes y sensibilidades de los cortadores que hicieron parte del programa.


Desde cortes de filo preciso y un lenguaje visual que remite al grabado en gubia gruesa, uno de los aspirantes retrata el rostro de un niño de mirada reflexiva, acompañado por una flor que estructura el fondo de la composición. Esta imagen dialoga con otro retrato que enfrenta directamente al transeúnte, estableciendo un cruce de miradas inevitable. Se trata de la pieza realizada por Nosilly, quien, desde la técnica del alto contraste, demuestra cómo la aparente simplicidad del blanco y negro puede construir una presencia visual poderosa en la parte superior del muro.



Entre los estilos más exigentes abordados durante este proceso formativo se encuentra la trama de semitonos, una técnica que implica altos niveles de complejidad en todas sus etapas: desde la edición de la imagen y la preimpresión, hasta el corte final. Lejos de representar un obstáculo, este reto fue asumido con determinación por Cizalla Negra y Disonante, quienes se apropiaron de este lenguaje con solvencia y criterio. Sus piezas, centradas en la liberación animal y la fantasía inherente a la niñez, evidencian la destreza de quienes ya han enfrentado múltiples muros y completan la parte inferior de este espacio, cerrando una composición tan diversa como técnicamente exigente.



Dos días intensos para un logro colectivo


La jornada se desarrolló durante dos días de trabajo continuo, donde técnica, compañerismo y esfuerzo se mezclaron hasta ver el mural cobrar forma. Con esta intervención, los siete aspirantes culminaron su paso por el primer ciclo de Mi Primera Plantilla, graduándose con honores y dejando una marca imborrable en La Estancia.

Desde el Coloquio expresamos nuestro agradecimiento a quienes apoyaron esta iniciativa con voluntad genuina y espíritu colaborativo. El arte del stencil se sostiene gracias a la transmisión abierta del conocimiento, tal como lo aprendimos y como lo seguiremos compartiendo: sin ego, con barrio y con cuchilla en mano.

A continuación, los invitamos a recorrer la galería fotográfica que reúne los mejores momentos de esta jornada inolvidable.



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