Una evocación a la niñez de una generación a través de la plantilla de La Duende.
- Afiladita

- 4 ene
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El Coloquio sigue llenando su galería a cielo abierto con imágenes que evocan la vida del barrio y las dinámicas que en él se tejen alrededor del entretenimiento y la memoria colectiva. Por eso, cuando La Duende, artista invitada para esta quinta versión, propuso recrear la icónica entrada del emblemático River View Park sobre una de las superficies del barrio La Estancia, la decisión fue unánime: la propuesta tenía un valor simbólico y afectivo que resonaba con la comunidad.
El River View Park fue, durante más de 70 años, un parque de diversiones emblemático para la ciudad de Cali, conocido por su rueda panorámica y sus atracciones mecánicas que marcaron la infancia y la nostalgia de múltiples generaciones de caleños. Su presencia en la Calle 5 frente al Cosmocentro lo convirtió en un referente de ocio, diversión familiar y encuentro social, hasta que decisiones administrativas recientes pusieron en riesgo su permanencia en ese predio histórico, obligando incluso a replantear su operación y traslado parcial a otros espacios de la ciudad.

Para entender la profundidad de la intervención de La Duende es necesario considerar dos dimensiones fundamentales: quién ejecuta y qué se ejecuta. Las intervenciones en espacio público no son simples actos de pintura, sino relaciones complejas entre el artista, la imagen elegida y el contexto social y afectivo que la rodea. En este mural, La Duende asume con maestría esa conexión, integrando su obra a la atmósfera barrial como si fuese una performance que dialoga con la memoria colectiva.

La Duende es una pionera del stencil en capas en Bogotá, reconocida por su trabajo cuidadoso, técnico y visionario, y quien, junto a su coequipero Senil, ha dado al esténcil un lugar protagonista en proyectos artísticos de gran escala tanto públicos como privados en Colombia. La precisión de sus plantillas, el equilibrio de sus composiciones y el meticuloso desarrollo de cada segmento se reflejan en este mural: fueron más de 30 piezas cortadas las que dieron forma a la recreación de la entrada del parque, cada una con trazos que capturan la luz, la forma y la memoria de aquel lugar de alegría y reunión familiar. Su ejecución tomó casi un mes entre jornadas intermitentes —una prueba de paciencia, técnica y experiencia que solo se obtiene con años dedicados a la práctica de la plantilla.

Más que una imagen, esta obra es un puente entre generaciones. La Duende se apropia de la noción de nostalgia para evocar aquellos recuerdos de infancia, muchas veces tomados de la mano de los padres, esperando desde el bus ver la enorme cara del gato o caminar entre las atracciones que presagiaban tardes inolvidables. La figura del parque trasciende la simple representación gráfica: es un símbolo de alegría, inocencia y comunidad, que la artista traduce al lenguaje visual del stencil con una sensibilidad que invita a la memoria afectiva.
La reacción de la comunidad fue inmediata y conmovedora. Mientras la plantilla tomaba forma, vecinxs compartían historias de sus visitas al parque, recuerdos de la ruleta, las risas y el bullicio que lo rodeaba, haciendo palpable el vínculo entre arte, memoria y territorio.
Para el Coloquio es un orgullo contar con una artista de la talla y tradición de La Duende, quien integra su obra a la galería a cielo abierto de este festival en su quinta versión. Su trabajo no solo enriquece el paisaje muralístico del barrio La Estancia, sino que también conecta ciudades, memorias y experiencias culturales que, como esta, merecen ser recordadas y celebradas.









































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